Hacienda incorpora Pathfinder a sus recursos de investigación
El Ministerio de Hacienda ha incorporado Pathfinder a sus recursos de investigación. La Agencia Tributaria española ha adquirido licencias para explotar cuatro aplicaciones del sistema.
Pathfinder es un software de análisis forense digital desarrollado por la firma israelí Cellebrite. La herramienta procesa grandes volúmenes de datos y cruza vínculos que de otro modo pasarían desapercibidos.
El sistema nació para Lahav 433, Shin Bet y Los Gedeonitas
Cellebrite es una tecnológica de Israel que cuenta en sus equipos de desarrollo con exmiembros de la Unidad 8200. Esa unidad está especializada en el espionaje de señales y cobró relevancia tras el hackeo en febrero de la red de semáforos de Teherán.
Esa operación sirvió para geolocalizar a la cúpula de la República Islámica. El ataque aéreo del 28 de febrero culminó con la muerte de 41 líderes.
Originalmente, Pathfinder no fue diseñado para perseguir delitos financieros. Sus destinatarios iniciales fueron Lahav 433, conocida como el FBI de Israel, Shin Bet y la unidad de tácticas especiales de Los Gedeonitas.
En esos entornos, el software mostró su eficacia al procesar la información obtenida previamente mediante UFED (extracción física de datos de móviles), la herramienta de Cellebrite para extraer datos de dispositivos móviles. Su uso masivo provocó protestas en el Parlamento israelí por una presunta vulneración del derecho a la intimidad.
Eric Frattini describe Pathfinder como un cerebro analítico
Eric Frattini, analista especializado en servicios de inteligencia y autor de un próximo libro sobre la inteligencia israelí, explica que Pathfinder es más un cerebro analítico que una herramienta de intrusión. Frattini aclara que el sistema no se centra en vulnerar de forma remota el teléfono en un primer instante.
La herramienta procesa enormes cantidades de datos cuando esos datos ya han sido obtenidos mediante el ataque de UFED u otras herramientas forenses de extracción de información. Después de esa fase de volcado, los algoritmos de inteligencia artificial cruzan bases de datos de mensajes, ubicaciones físicas, contactos, imágenes y eventos de un dispositivo.
A partir de ahí, el programa rastrea patrones de conducta, detecta anomalías y reconstruye relaciones lógicas y movimientos geográficos del investigado en cuestión de segundos.
La Agencia Tributaria activa cuatro aplicaciones del sistema
La Agencia Tributaria española ha adquirido licencias para explotar las cuatro aplicaciones principales de este ecosistema tecnológico. Entre ellas figuran el análisis de vínculos para mapear relaciones personales y societarias, la detección de temáticas para identificar jergas específicas y la clasificación masiva de archivos multimedia mediante inteligencia artificial.
La herramienta más potente adquirida es el rastreo cruzado de casos. Esa función permite contrastar identificadores entre investigaciones totalmente distintas para descubrir conexiones ocultas, como un mismo número telefónico o un patrón de geolocalizaciones repetidas en expedientes aparentemente inconexos.
Las publicaciones en Instagram, TikTok y Facebook entran en el análisis
El potencial de esta tecnología para combatir el fraude fiscal aparece con claridad en las redes sociales. El sistema puede analizar de manera masiva las publicaciones del contribuyente investigado en plataformas como Instagram, TikTok o Facebook.
Si el presunto defraudador se fotografía navegando en un yate de lujo en Montecarlo, cenando en un restaurante exclusivo en Nueva York o adquiriendo un reloj de alta gama en Hong Kong, la inteligencia artificial de Pathfinder procesa las imágenes y sus metadatos en segundos. Ese procesamiento sirve para contrastar ese tren de vida con su declaración de ingresos.
Ignacio Fuster-Fabra advierte sobre el uso tributario de estas herramientas
La llegada de Pathfinder a la inspección española despierta un debate legal. El abogado Ignacio Fuster-Fabra advierte de que el uso de estas herramientas difumina la frontera entre una comprobación administrativa tributaria y una investigación cuasi penal prospectiva e invasiva.
Según Fuster-Fabra, al permitir que una administración analice terabytes de información privada se ponen a prueba los límites constitucionales en materia de secreto de las comunicaciones, derecho a la intimidad y proporcionalidad. También afirma: “La función pública no puede convertirse en una suerte de instructor inquisitorial que ante una oportunidad pretenda encontrar incluso lo que no existe”.
Aun así, el Fisco no tiene vía libre para leer aleatoriamente los mensajes de millones de ciudadanos. La herramienta se aplica estrictamente a expedientes ya abiertos y bajo control de unidades especializadas.
Оригинал: источник