Un plan que se activa cada verano
El Ministerio de Sanidad presentó este miércoles el «Plan Nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperatura sobre la salud 2026». España afronta así la vigésimo segunda edición de este instrumento de salud pública, que nació como respuesta a la trágica ola de calor europea de 2003 para mitigar el incremento de la mortalidad.
Bajo el lema «Un verano de cuidado», el ministerio despliega esta estrategia desde el 16 de mayo y hasta el 30 de septiembre. Sanidad la plantea como una medida para anticiparse a los efectos del termómetro sobre el organismo y la sitúa como una prioridad sanitaria de primer orden.
Mónica García alerta del impacto en salud pública
La ministra de Sanidad, Mónica García, advirtió de que el calor extremo se ha convertido en una amenaza creciente para la salud pública. Durante la presentación del plan, afirmó: «Durante mucho tiempo hemos pensado que el calor era algo molesto pero relativamente inocuo, ahora sabemos que es una amenaza para la salud pública».
García recordó que en la última década se registraron 27 500 muertes atribuibles a las altas temperaturas y que en 2025 fallecieron 3 832 personas, el segundo peor dato de la serie histórica. También señaló que en mayo, antes incluso de la activación del plan, se contabilizaron 101 muertes, la cifra más alta en un mes de mayo y un dato que multiplica por tres la media de la década previa.
La ministra explicó que el problema no es solo que haga más calor, sino que el calor llega antes y el organismo no se ha aclimatado. También subrayó que el impacto no afecta por igual a toda la población y defendió que la adaptación al cambio climático debe entrar de lleno en la agenda de justicia social. «No es igual vivir en una vivienda aislada que en una precaria», dijo.
García puso además el foco en la infancia y cuestionó cómo se están adaptando los centros educativos al aumento de las temperaturas. «Seguimos normalizando que miles de niños pasen horas en aulas a estas temperaturas, al igual que los profesores», denunció, y calificó la situación de «inaceptable». Añadió que el calor dificulta el rendimiento académico, altera el descanso y el bienestar emocional, y concluyó: «El calor nos roba salud y oportunidades educativas».
182 zonas de meteosalud y umbrales recalculados
Héctor Tejero, responsable de Salud y Cambio Climático del Gabinete ministerial, explicó que la clave del sistema reside en su precisión. El mapa nacional se divide en 182 «zonas de meteosalud», donde las alertas se lanzan de forma individualizada en función de condiciones de adaptación muy diferentes.
Este año, el ministerio recalculó todos los umbrales de temperatura con la serie 2012-2023. Con esa estructura, el plan deja atrás los avisos genéricos por provincias y utiliza una definición epidemiológica de ola de calor basada en umbrales térmicos calculados según el impacto histórico del calor en la mortalidad local.
Para afinar la previsión, el sistema usa MoMo, la monitorización de la mortalidad diaria, y el Índice Kairós, que evalúa la temperatura prevista y la compara con los umbrales históricos de riesgo. Según Sanidad, estas herramientas permiten predecir riesgos de mortalidad con hasta cuatro días de antelación.
Cuatro niveles de alerta por colores
El Plan Nacional 2026 organiza la alerta diaria en cuatro niveles identificados por colores. El Nivel 0, verde, indica ausencia de riesgo para la salud.
El Nivel 1, amarillo, marca un bajo riesgo, aunque ya supone un peligro leve para las personas mayores de 65 años que presentan otros factores de riesgo adicionales. El Nivel 2, naranja, indica riesgo medio e implica un riesgo moderado para los mayores de 65 años o menores con múltiples patologías; ese riesgo sube a elevado si existen factores de vulnerabilidad añadidos.
El Nivel 3, rojo, define un alto riesgo. En ese escenario, el calor representa una amenaza moderada para la población sana, pero un riesgo extremo para los mayores de 65 años con factores de riesgo adicionales. Si un episodio rojo se prolonga en el tiempo, las autoridades advierten de que la situación pasa a ser de riesgo extremo para toda la población.
Los colectivos bajo vigilancia
El plan de este año refuerza la vigilancia sobre los factores de riesgo y los colectivos más vulnerables. Sanidad pone el foco en mayores de 75 años, lactantes y embarazadas, además de en personas afectadas por factores sociales como el aislamiento, la pobreza energética o la precariedad habitacional.
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